En más de una ocasión hemos tratado de aportar evidencia en Mesoamérica, y ciertamente en Guatemala, que la marimba tuvo algún precedente en nuestra región, en paralelo a la aceptada teoría de que el instrumento fue introducido a las Américas desde África. Pero hasta el presente ninguna prueba ha sido definitiva.

 

     Y no ha sido por falta de intentos. Desde anécdotas contadas por presuntos testigos de grabados precolombinos que no están a la vista, hasta la aseveración, décadas atrás, de que una vasija policroma de la región de Chamá, Alta Verapaz, estaría mostrando a un individuo portando un teclado sobre la espalda (vaso de Ratinlinxul, Museo de Arqueología de la Universidad de Pensilvania), ninguna prueba ha podido resistir el escrutinio de los expertos.

 

     Sin embargo, son ahora los arqueólogos quienes especulan sobre la posibilidad de que los antiguos habitantes de estas tierras ya tenían algo parecido a xilófonos o marimbas, específicamente, en forma de arreglos de piedras sonoras o litófonos. Tal es el caso de una reciente nota del arqueólogo Stephen Houston de la Universidad de Brown, EE. UU.  Concretamente, se pregunta el Dr. Houston si los mayas del período clásico utilizaban ya marimbas hechas con barras de piedra.  

 

     En realidad, los litófonos son de lo más común alrededor del mundo, encontrándose desde África (región del Sáhara) hasta la China y sureste de Asia. Más recientemente, se han encontrado lo que se creen ser litófonos en el suroeste de los Estados Unidos.

 

 Litófonos encontrados al sur del estado de Colorado, EE. UU.

 

     En el área maya ciertamente se han encontrado hojas y cilindros de piedra, particularmente de pedernal, piedra caliza, jade y obsidiana, de gran tamaño, que pudieron haber sido instrumentos sonoros. Tal es el caso de hojas de piedra halladas en Belice, cerca del Río Macal y en Santa Rita Corozal, así como en un entierro del sitio Tamarindito en Petén, Guatemala. Especialmente provocativo es un grupo de 27 barras semicilíndricas de piedra caliza excavadas en un entierro del sitio Nakum, Petén en el 2008.

 

Hallazgo de 27 barras de piedra caliza, ofrenda 11 en Nakum, El Petén, Guatemala. La posibilidad de que tales agrupaciones de barras puedan formar parte de un instrumento musical aumenta cuando son encontradas juntas, en un solo grupo. (Foto: Jarosław Zrałka  et. al., Antiquity 85 (2011).

 

     Útiles de piedra con forma de planchas o cilindros pueden asociarse con todo tipo de herramientas para uso diario: moledores de granos, piezas para tejer en el telar, ornamentos, etc. Esto ha causado que tales artefactos sean identificados rutinariamente como herramientas, ignorando su posible utilización como objetos sonoros.  

 

     Como conocemos a partir de pinturas en murales y vasijas, los mayas clásicos eran muy aficionados a la percusión, llegando a concebir toda clase y formas de instrumentos. Notablemente, se encontró en el entierro 10 de Tikal un arreglo de tres caparazones de tortuga montadas entre dos varas de madera.

 

 

Entierro 10 de Tikal, mostrando el arreglo de tres tortugas sostenidas entre dos palos  de madera (esquina superior derecha), posiblemente un instrumento musical de percusión. (Dibujo de Lori E. Wright, Ancient Mesoamerica, Cambridge University Press, Vol. 16, No. 1, 2005)

 

 

     También tenemos imágenes, como la vasija número 3007 en el catalogo Kerr (ver arriba), de un individuo sentado junto a otros músicos, tocando con una baqueta o bolillo un instrumento que yace sobre el suelo. Lamentablemente, esta vasija que se encuentra en el Museo de la Universidad de Indiana, EE. UU., ha sido fuertemente restaurada, por lo que es difícil analizarla con más detalle.       

 

     Recomienda entonces el Dr. Houston a los arqueólogos en el área Maya, especialmente aquellos trabajando en el campo, poner especial cuidado a la posibilidad de encontrarse con litófonos. Una posible señal de su uso como instrumento sonoro es el encontrarlos juntos, en grupo. Tales piedras de forma laminar o cilíndrica habrían sido colocadas sobre bejucos o fibras vegetales cerca de sus nodos para hacerlas vibrar con la baqueta. También pudieron haber sido colgadas de una cuerda. Marcas de repetidos impactos y buena sonoridad ayudarán a su identificación como un instrumento musical.

 

     Aclaramos que un hallazgo así en el futuro no significaría que la marimba,  tal y como aparece en la época colonial, se haya desarrollado total y aisladamente en Mesoamérica. La estructura de las marimbas con tecomates en época posterior a la colonización, y la palabra "marimba" misma, dejan poca duda sobre la influencia de instrumentos introducidos desde África, después de la conquista. Sin embargo, la confirmación del uso de litófonos o aun de idiófonos de madera en el área maya sería un precedente muy significativo que habría hecho natural la fusión de instrumentos de teclado autóctonos con sus similares de otras partes. Así que, ¡a buscar se ha dicho!

 

 

Efraín Figueroa Lemus es autor de "La marimba mesoamericana, una historia ilustrada", Editorial Piedra Santa. Adquiérelo en las principales librerías del país.

 

 

 

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